...Sobre un campo manchado y ateo:

 

¡Siguen girando, Sancho, a modo de propia memoria, las mismas moliendas, gañán!

Desde aquellos días terrosos y soleados recuerdo, mi amigo, aquel dulzor de mujer y de locura necesaria. Creo también, que conocí el corazón de los hombres; aunque hoy pareciera querer resistirseme, con tanto maquillaje y tanta máscara; ¡aún sois el mismo gandul!

…Pareciera, Panzón, que estos molinos de hoy más que girar con el viento, generaran ellos mismos un aire maligno…

alimentados por un óleo profundo de piedra, construyen sus aspas, este ambiente de máquina que castiga; que arrastra consigo en tormentas a la simiente honrosa de incontables multitudes …arremolinando nuestras almas, Sancho, y la de nuestros hermanos, contra las paredes del reino.

 

Pareciera, Borrico, que mataron a los héroes y que los brutos de tu condición podréis por fin depredar toda la tierra. Perdóname amigo, pero lo primordial para ti siempre fueron tus dientes. Y tu cama caliente de mal vecino que se conforma ignorantemente;

¿Cómo levantar la mano contra ese monstruo y no contra ti, si te posee?...quizá porque me eres útil, y hasta diría indispensable, Bribón…

Pero ¡Mira como me encaro a esta bestia, a este Titan adinerado!... Sus propias armas, la Fama y la Fortuna, que poseo, y que son poderosas hoy más que nunca; blandiré ambas damas, contra el pecho de ese cuerpo minúsculo de hombres, que se esconden en el cráneo del gigante…y desde donde manipulan ese nuevo e inquietante, mecanismo de luz que nos habla.

¡Sobre este rocín de conciencia cabalgaré, y con mi casco de Historia convenceré! Sancho, descreído

¡Mira cómo acelera sus aspas insomnes de producción! y despliega un humo mareante de negocios; de pueblo sobre pueblo, embriagando a nuestros paisanos.

 

¡Dame mi lanza más vieja! Compañero, que arriesgaré una vez más a clavar, en la altura solar, a esta moneda girante de rostros pudientes; a su codicia de lujo dorado… si al menos los brutos como tú, no los adularan; aventando sus razones:

hay una ceguera voluntaria, una iglesia de apatías; una guerra nutritiva… Unos cristianos falsificados se siguen enfrentando a los moros, ambos, deseando ser mártires.

 

Sancho, ¡en el entrecejo le acertaré!, alocado monstruo de tiempo. Remataré a esta suerte de muerte, que viene rotando. Orbitando y moribunda, ya cansada de girar. Un péndulo de humilde justicia, escudero; batirá mi brazo en su centro endiosado; ¡pues hoy todos creen el merecer ser, dioses! ¡Sancho!:

deseos deseando deseos, campean perdidos los hombres, al pie de este Tótem…¿es que no ven estos necios, que no se puede enterrar en frivolidades el miedo a la muerte? A esta Voluntad de poder.

 

...y dile a esta asamblea, que no me despierten ya más para matar sus dragones; que no dejará de ser niño caprichoso, quien cree en mentiras tontas. O mejor aún, que enloquezcan con la mentira adecuada; una verdad propia y humilde,

de las que se esconden en algunos libros... ¡como hice yo mismo ¿pues no queremos ser héroes?!...

de hombre a hombre, Gobernador: de mi taberna yo soy figura y el pueblo, es mi reino. Y aún reconozco a la muerte mejor que vosotros pues solo ficción soy. Os veo, locos. Ahora recuperada la cordura, el juicio;

os digo: ¡Volver a sentirse encandilados por la obra de nuestro Señor…!

¡Ay, gandul! ya me he vuelto a enganchar con uno de sus tentáculos, ¡oh, este aire divino!

¿pero qué quieres?, si aún aunque muerto, ¡sigo siendo un Hombre! Bajo tierra sigo peleando, no como tú, cobardón:

…te apuesto a que nuevamente, no sólo a la muerte venceré, sino también a esa idea de que la muerte es una desgracia para el hombre. Sigo con la esperanza…

¡Observa a mi Corcel encabritado ya dando el Salto de Fe! a mi estampa fulgurante cabalgando sobre este semental huesudo, que escribe, ¡mi Rocinante!...

y al profundo abismo dudoso: ¡saltaré!

Mirando al cielo, gañán... Que cada uno debe elegir ¡todo!, y más en lo que se ha de creer.

 

 

 

 

 

¡que os debéis vuestro propio futuro, bellacos! ¿O pretenderéis enseñarle a la máquina a daros la respuesta deseada?...Dios solo engendra dioses. ¡Que el resto son piedras!...

 

…ya sabré yo ganarme un reino en esas esferas futuras de números y cuerdas, de las que hablan ahora;

Sancho, ¡y sabré investirte gobernador de alguna provincia de memoria!

 

El futuro se va intuyendo así como se va descubriendo el pasado, mi fiel Sancho: antes de la infancia los abuelos y antes aún, el primer funeral de un hombre. Es seguro que todas las tragedias se repitan, así como que nunca llegarás a poseer el garbo de un noble Hidalgo…¡no te engañes más borrico!,

que los hombres no son, ni serán entre ellos iguales.

 

Y ya,…Entierra pues mi osamenta, como te mandé si no me creen y muero; bajo la de Rocinante,

¡y no te olvides mi Quijada, Haragán!...Será otra tumba, bajo los campos manchados de letras.

 

 

 

“Quijote Quijada”

 

Moen 27/04/16

Bardi.